Lunes, 16 de Marzo de 2026
La Universidad de Salamanca recibe una donación de 28 facsímiles medievales
La Universidad de Salamanca recibió una colección de 28 facsímiles medievales, incluidos algunos de los famosos códices conocidos como ‘Beatos’ ,recopilada a lo largo de los años por Francisco Grau Claramunt y su viuda, Adela Vañó Martínez. La Biblioteca General Histórica atesorará a partir de ahora estos ejemplares para que sirvan a los fines de estudio, investigación, docencia y difusión, cumpliendo así el deseo de la donante de que queden a disposición de una institución pública para su conservación y consulta.
La colección está formada por 28 facsímiles en total, de los cuales 18 pertenecen a diferentes Beatos. Del resto se pueden destacar el ‘Lapidario y el Libro del ajedrez, dados y tablas’, obras de Alfonso X, el Sabio, conservados en El Escorial, así como un salterio glosado conservado en la Biblioteca Nacional de Francia. Todos ellos han sido realizados por importantes editoriales españolas especializadas en este tipo de publicaciones, que ponen una atención exquisita en todos los detalles del original.
La importancia de la colección reside en que se conocen 29 Beatos ilustrados, de ellos 23 están más o menos completos, por lo que ésta “es una muestra muy significativa de esta verdadera contribución de España al libro medieval”, según explicó el rector, Juan manuel Corchado.
Aunque la obra se compuso en el siglo VIII, los beatos conservados fueron copiados principalmente entre los siglos IX y XIII, en el norte de la península ibérica. Todos ellos fueron inscritos en 2015 en el programa Memoria del Mundo, de la Unesco.
Dado el valor de cada pieza por sí misma y teniendo en cuenta su conservación en diferentes bibliotecas, la reunión de estos facsímiles en la Universidad de Salamanca ofrece “una buena oportunidad para la investigación y para el disfrute”. En este sentido, está previsto realizar en verano una exposición con el contenido de esta “generosa donación”, con el fin de que todas las personas puedan conocerla y admirar los bellos ejemplares, según subrayó el director de la Biblioteca General Histórica, Óscar Lilao.



