Ricardo Ordóñez /ICAL - Un joven lector disfruta de la lectura de su libro
Domingo, 18 de Octubre de 2026
Redescubrir el placer de leer
El poeta José Luis Borges dijo una vez: “Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí respecta, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”. Redescubrir el placer de la lectura es precisamente el objetivo de ‘Los pequeños gigantes de la lectura’, una iniciativa coordinada por la empresa de innovación cultural Palimpsesto, que convierte la lectura en voz alta en un juego para los más jóvenes, con el objetivo de lograr así despertar su interés por los libros.
El certamen, que alcanza este año su quinta edición, ayuda a los alumnos a desarrollar la comprensión lectora, la expresión oral y el espíritu crítico. En la primera fase del juego, invita a los estudiantes de cuarto de Primaria a elegir una lectura y compartirla ante sus compañeros de quinto y sexto, que hacen de jurado. Una experiencia que anima a los alumnos a investigar sobre diferentes libros, leerlos y decidir qué fragmento puede ser más convincente y “enganchar a la gente”.
Así lo explica el coordinador del proyecto, Carlos Alonso, que destaca que los participantes no solo tienen que elegir un fragmento y leerlo ante la clase, sino que este tiene que ser “representativo del libro”, para “convencer” al jurado de que les elijan.
El profesorado de cuarto de Primaria puede inscribir ya a sus alumnos para participar en la edición de este curso que, tras las finales autonómicas, culminará en junio en una gran final en la Feria del Libro de Madrid 2027. El plazo de inscripción finaliza el próximo 23 de octubre, y tanto las bases como el calendario y el formulario de inscripción puede encontrarse en la web del proyecto: www.pequenosgigantesdelalectura.com.
Tal y como explica Alonso, los alumnos de cuarto reciben material pedagógico de actividades para que los niños puedan hacer ejercicios y juegos para leer en voz alta, así como elegir un título, mientras que los jóvenes de quinto y sexto reciben material para que puedan “aprender a evaluar, a emitir un juicio crítico pero constructivo, y a pensar en quién puede ser la mejor opción” para pasar a la siguiente fase.
“Todo esto hace que la experiencia sea transversal, que no sea solamente la clase, sino que todo el colegio se implica. Los niños se toman este tipo de evaluaciones mucho más en serio que los profesores”, añade.
De esta forma, durante el certamen, los participantes van pasando por diferentes finales. Primero se elige a un representante de cada clase y colegio, después hay finales provinciales, que suelen celebrarse en bibliotecas, y a partir de entonces es un jurado profesional el encargado de evaluar las lecturas y aquellos que pasan a la siguiente fase.
Una vez los escolares superan estas fases previas, compiten para representar a su comunidad autónoma. Esta final autonómica se suele celebrar en espacios emblemáticos, relacionados con la literatura y la cultura. Por ejemplo, en Castilla y León, suele tener lugar en el Museo de la Evolución Humana.
“Les permite ir pasando por diferentes estamentos e instituciones, conociendo las bibliotecas o lugares culturales relacionados con la cadena del libro y la cultura”, señala Alonso. Para la gran final, los alumnos deben elegir una lectura entre una selección de infantil y juvenil contemporánea que un comité de expertos elabora cada año para el juego. Además, el autor de la obra elegida les hace una visita a su colegio y pasa un día con ellos. La gran final se celebra en la Feria del Libro de Madrid, donde leen un fragmento seleccionado del libro delante de su propio autor.
Inspiración francesa
El proyecto surgió hace seis años, de la mano de Magalí Guerrero, encargada de las políticas públicas en torno al libro en el extranjero para el Ministerio de Cultura de Francia. Ella detectó la necesidad de fomentar la lectura entre los escolares, dado que, tal y como apunta Alonso, “estamos ante una verdadera crisis de lectura”. Inspirada por el certamen francés ‘Les Petits Champions de la Lecture’, que llevaba años en funcionamiento en el país, Guerrero decidió adaptar este proyecto al contexto español.
Primero se lanzó un pequeño piloto con cuatro libros en Madrid, pero pronto llegó la primera edición del certamen, con cuatro comunidades autónomas participantes. Entre ellas, Castilla y León, que ha sido siempre fiel al programa y nunca ha dejado de participar. En la última edición fueron un total de 13 comunidades autónomas, aunque desde la organización confían en seguir creciendo y contar este año con hasta 16 regiones.
Francia fue la inspiración para este proyecto, y por ello en esta quinta edición será el país invitado por la organización. De esta forma, las clases inscritas podrán descubrir títulos y autores de la literatura infantil del país vecino, entre ellos el escritor francés Timothée de Fombelle, que participará en la final nacional.
El compromiso lector de Castilla y León
Castilla y León es una de las comunidades más vinculadas a ‘Los pequeños gigantes de la lectura’ desde sus comienzos. Fue una de las cuatro participantes en la primera edición y, desde entonces, ha consolidado una estructura que incluye semifinales provinciales en cada territorio y una final autonómica. Carlos Alonso destaca tanto la implicación de los colegios como el nivel de sus representantes.
“El nivel de Castilla y León es altísimo. Es un clásico de la lectura”, apunta. De hecho, recuerda una participante de Palencia que quedó segunda en la fase nacional de 2025, y a otra de Zamora que ganó la fase final un año.
Ayudar a la comprensión lectora
Desde la organización recuerdan que este programa nació con el objetivo de ayudar a despertar el interés de los alumnos por la lectura. En este sentido, Alonso afirma estar preocupado por la situación actual, y más tras conocerse los últimos resultados del informe PISA, publicados el pasado mes de septiembre y que reflejaron un retroceso de España con respecto a la lectura.
“La situación es preocupante, porque cuanto menos comprensión lectora tengamos, más manipulables somos, menos capacidad de aprender tenemos y menos espíritu crítico”, lamenta Alonso, que defiende la lectura como una herramienta fundamental y asegura que desde su posición harán todo lo posible para sacar adelante este tipo de proyectos y que los niños “vuelvan al libro”.



