Concha Ortega /ICAL - Los alumnos de San Antonio (Texas) conocen el patrimonio soriano acompañados de sus hermanos de Escolapios
SORIA - EDUCACIÓN
Sábado, 14 de Marzo de 2026

‘Mi hermano americano’, una experiencia vital

Lucía Sánchez - El Colegio Nuestra Señora del Pilar de Soria realiza intercambios de estudiantes con institutos de San Antonio y Chicago

Quince estudiantes del Lady Bird Johnson Highscooll de San Antonio (Texas, EEUU) y otros tantos del Colegio Nuestra Señora del Pilar-Padres Escolapios de Soria han disfrutado estos días del intercambio cultural e idiomático que ambos centros programan bienalmente y que permite que los jóvenes de Bachillerato acumulen una experiencia vital.

Los americanos llegaron el pasado lunes a Soria, tras pasar dos días en Madrid y hoy sábado emprenden su regreso a Texas. En Soria tienen ya vínculos “de amistad” que se verán reforzados cuando sus hermanos españoles visiten en septiembre el territorio estadounidense que hasta el siglo XIX formaba parte de México.

El colegio soriano lleva desde 2006 realizando este intercambio. El profesor de inglés, Andrés Calavia, lideró esta iniciativa que ese año se realizó con un instituto de Chicago. Lo hizo porque quería que sus hijos tuviera la experiencia de hacer un intercambio con estudiantes de EEUU. Actualmente el docente y su familia viven en Miami.

Hace dos años el coordinador de Bachillerato, Nacho Pérez, consiguió afianzar relaciones con el instituto de San Antonio y se realizó el primer intercambio estudiantil. Ahora los alumnos de Primero de Bachillerato tienen la oportunidad de viajar a Chicago o a San Antonio según toque.

Nacho Pérez afirma que el viaje representa un esfuerzo económico para las familias españolas y estadounidenses, pero recalca que la experiencia les marca de por vida. Los primeros días, los alumnos tienen la oportunidad de visitar Nueva York y tras pasar tres o cuatro días vuelan hasta San Antonio, donde permanecerán otros diez y mimetizan la vida de su hermano americano.

“Para los chicos la experiencia es única. Para la mayoría es la primera vez que viajan a EEUU y a todos les sorprende y les choca. Cuando ven Nueva York se quedan pasmados, independientemente de que lo hayan visto en la televisión”, resalta.

El choque cultural es tremendo para los participantes. En el centro soriano cuelgan carteles que prohíben el uso de los móviles; en el americano, prohíben el uso de armas. Los americanos acuden a un centro gigantesco con más de 3.000 alumnos, frente al centro soriano que acoge a 800. Los adolescentes españoles tienen la carambola de probar la auténtica comida rápida durante su estancia y por su parte, los americanos han probado por primera vez la gastronomía española basada en la dieta Mediterránea. 

“Los españoles acuden a partidos de fútbol americano en un estadio que cuadruplica la capacidad del estadio de los Pajaritos. Para los sorianos llegar allí con 17 años es como estar en una película. El colegio al que acuden es inmenso y las instalaciones deportivas son tremendas. La mayor parte de los chicos que acogen conducen un coche porque allí pueden hacerlo desde los 16”.

Durante la estancia los alumnos están obligados a asistir al centro escolar, es decir, que recrean la vida de su hermano de acogida. En las aulas de San Antonio los jóvenes pueden tomar café, té e incluso hacer otra actividad que no sea atender al docente, lo que contrasta con la disciplina que impera en el colegio soriano.
Nacho Pérez remarca que Escolapios Soria es el único centro que oferta el intercambio con EEUU, y reconoce que se ha podido realizar por el esfuerzo económico de las familias. “Más que por el tema lingüístico se oferta como un intercambio cultural”, puntualiza.

La amistad entre los adolescentes españoles y estadounidenses se estrecha durante el intercambio. Tal es así que el año pasado un grupo de diez jóvenes de San Antonio estuvieron en las fiestas de San Juan, es decir, volvieron a Soria. “No es que solo mantengan el contacto sino que han hecho una amistad de por vida e incluso viajan por Europa juntos”.

Jesús Andrés Diez ha vivido con la familia de Guzmán Calavia durante esta semana. Este americano habla con fluidez el español porque sus padres son mexicanos. Estos días además de conocer Soria y sus principales monumentos, ha visitado con su hermano soriano El Burgo de Osma y Zaragoza, ha disfrutado del partido del Real Madrid en la Champions y pudo celebrar su victoria. Además, degustó los productos típicos de la gastronomía española. 

“No me he ido y ya quiero volver. Me encanta la gastronomía, la gente y su forma de vida”, resume.
La soriana, Pilar Martínez, ha acogido a Liam Fuentespina, un joven que está a punto de acabar sus estudios e ingresar en la universidad. Afirma que su integración ha sido perfecta y su español ha mejorado muchísimo. Ya es uno más de la familia. “Ellos han congeniado estupendamente. Parece que llevan juntos toda la vida. Vamos a volver a repetir con mi hijo menor porque esto les abre la mente y es muy enriquecedor”.

Junto con los hermanos americanos han viajado las profesoras Leann Henderson y Susana Tablada aseguran que los sorianos reciben a sus alumnos con “alegría” y se “les consiente”. “Es una experiencia para toda la vida y las familias ven como dos culturas se fusionan”, remarcan para significar la calidez de los hermanos y los padres españoles. 

Ambas aseguran que los jóvenes estadounidenses se sienten en familia en España. “Esto no lo pueden experimentar solos. Muchos viajan a Europa con sus padres, pero esta experiencia es única porque es una inmersión total en la cultura española”, resaltan para asegurar que ellas tienen ya amistades en Soria, que son “muy lindas”, y que “perdurarán mientras vivan”.