SALAMANCA - EDUCACIÓN
Miércoles, 23 de Septiembre de 2026

Escuelas Católicas arranca el curso en Salamanca con 14.847 estudiantes en sus 27 centros educativos

ICAL - La red representa el 32% del alumnado de la provincia y cuenta este curso con 1.403 profesionales, 657 unidades concertadas y de centros que imparten Formación Profesional

Escuelas Católicas Salamanca arrancó el curso 2026-2027 con 14.847 estudiantes en 27 centros educativos, además de 1.403 profesionales y 657 unidades concertadas, unas cifras que consolidan el “importante peso” de la enseñanza católica concertada en la provincia, donde representa aproximadamente el 32 por ciento del alumnado, según los datos aportados hoy por José Corral Rodríguez, delegado provincial de la entidad, quien presentó los detalles del inicio junto a Leandro Roldán Maza, vicepresidente de Escuelas Católicas Castilla y León.

Para la organización, “estas cifras reflejan, sobre todo, la confianza que miles de familias salmantinas continúan depositando en el proyecto educativo común de sus centros”. Una elección basada en un modelo “con identidad propia” que combina “calidad académica, innovación, atención personalizada y formación integral”, y que busca que “cada estudiante se sienta acogido, escuchado, acompañado y cuidado”.

“Son cifras que muestran la importancia de nuestra red en Salamanca, pero sobre todo representan a miles de familias que han elegido libremente nuestro proyecto educativo y a miles de estudiantes y profesionales que cada día dan vida a nuestros centros”, señaló José Corral.

En el ámbito autonómico, Escuelas Católicas Castilla y León inició el curso escolar 2026-2027 con 97.923 estudiantes en 171 centros educativos, 9.255 profesionales y 4.440 unidades concertadas. La organización afronta el curso con voluntad de continuar el diálogo y la colaboración con la Consejería de Educación, para seguir mejorando un sistema educativo que ha demostrado su calidad.

“Confiamos en continuar el diálogo y la colaboración mantenidos con la Consejería de Educación para seguir fortaleciendo un sistema educativo en el que las redes pública y concertada son complementarias, necesarias y comprometidas con un mismo objetivo: ofrecer la mejor educación posible a todo el alumnado”, apuntó Leandro Roldán.

Entre los principales retos se encuentra el descenso de la natalidad, que afecta al conjunto del sistema educativo. Escuelas Católicas considera fundamental seguir trabajando con flexibilidad en el mantenimiento de las unidades concertadas para preservar una oferta educativa plural y la libertad de elección de las familias, aprovechando al mismo tiempo la reducción del alumnado como una oportunidad para mejorar la atención personalizada y avanzar en la calidad educativa.

Principales reivindicaciones

Escuelas Católicas Castilla y León considera que el nuevo curso debe permitir avanzar en varios asuntos pendientes que, desde su punto de vista, “resultan esenciales para garantizar la estabilidad, la equidad y la calidad del sistema educativo”. Entre ellos se encuentra la concertación del Bachillerato, que “permitiría a las familias dar continuidad al proyecto educativo elegido también después de la enseñanza obligatoria sin que su capacidad económica condicione esa decisión”.

La organización considera igualmente “necesario” ampliar la oferta de Formación Profesional concertada, especialmente en aquellos ciclos en los que exista demanda de las familias y necesidades acreditadas del tejido productivo, y dotar a los centros de los recursos y horas docentes necesarios para responder a las exigencias del nuevo modelo de FP.

En Educación Infantil de cero a tres años, Escuelas Católicas valora el camino recorrido con la implantación de la gratuidad, pero solicita incorporar a los centros que han pedido participar y continúan pendientes de subvención. La organización mantiene como horizonte avanzar progresivamente hacia la concertación de esta etapa.

También reclamó reforzar los recursos destinados al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, especialmente aquellos que permiten ofrecer una respuesta adecuada dentro de las aulas ordinarias. Para Escuelas Católicas, “una inclusión efectiva requiere disponer de medios humanos y educativos suficientes para atender las necesidades de cada estudiante y facilitar la labor del profesorado”.

Otro de los principales asuntos pendientes continúa siendo la financiación de la enseñanza concertada. Escuelas Católicas recordó que los módulos actuales “no cubren el coste real” de la prestación del servicio educativo y reclama que se realice el estudio del coste efectivo de la enseñanza en condiciones de gratuidad. La organización estima que actualmente la financiación pública cubre en torno al 50 por ciento del coste real de la enseñanza, por lo que considera necesario avanzar hacia una financiación suficiente que garantice la sostenibilidad de los centros y la equidad del sistema.

En este mismo ámbito, Escuelas Católicas reclamó avanzar en la igualdad de acceso de las familias a las ayudas y servicios educativos, con independencia de la titularidad del centro elegido. La organización considera necesario extender, entre otras medidas, las ayudas de comedor escolar y transporte al alumnado de la enseñanza concertada que cumpla los mismos requisitos económicos y familiares. “Elegir un centro concertado no debería suponer una desventaja para familias que se encuentran en las mismas circunstancias”, sostuvo Leandro Roldán.

Informe PISA

El inicio del curso coincide además con la publicación del Informe PISA 2025, que vuelve a situar a Castilla y León entre las comunidades con mejores resultados educativos de España. Escuelas Católicas Castilla y León considera que estos datos “reflejan la fortaleza y calidad de un sistema educativo construido desde la complementariedad de las redes, caracterizado por el buen clima escolar, la preparación y el compromiso del profesorado, la implicación de las familias y un sólido sistema de evaluación de diagnóstico, que permite detectar dificultades y orientar las medidas de refuerzo del alumnado”.

A este “éxito colectivo” contribuyen también los centros de Escuelas Católicas desde un modelo basado en “la calidad académica, la atención personalizada, el acompañamiento y la innovación”. No obstante, la organización advirtió del descenso respecto a la anterior edición de PISA y considera necesario “evitar cualquier conformismo, analizar sus causas y seguir trabajando para recuperar y superar los niveles alcanzados en anteriores evaluaciones”.

Más allá de las cuestiones institucionales, Escuelas Católicas Castilla y León valoró la creación, dentro de la Consejería de Educación, de la nueva Dirección General de Bienestar Educativo y la decisión de situar el bienestar emocional, la convivencia, la inclusión y la atención a la diversidad entre las prioridades de la política educativa autonómica. “Son ámbitos que coinciden plenamente con una concepción de la escuela que los centros católicos llevan años impulsando: una escuela que acoge, escucha, acompaña y cuida tanto al alumnado como a los docentes”, apostilló Roldán.

La transformación tecnológica y la irrupción de la inteligencia artificial constituyen también “uno de los grandes desafíos del curso”. Escuelas Católicas apuesta por aprovechar sus posibilidades con criterios pedagógicos y éticos, favoreciendo la creatividad, la personalización y el pensamiento crítico, pero recuerda que “ninguna tecnología puede sustituir el papel del profesorado ni la relación personal que constituye la esencia de la educación”.

“Más tecnología exige más educación, pero también más humanidad. Nuestro reto es aprovechar las posibilidades de las nuevas herramientas sin perder de vista lo esencial: educamos personas y las acompañamos para que sean capaces de construir su propio proyecto de vida y contribuir a una sociedad mejor”, concluyó Leandro Roldán.