VALLADOLID - EDUCACIÓN
Miércoles, 21 de Noviembre de 2018

Docentes de los 27 centros educativos con prácticas restaurativas del Plan antiacoso intercambian experiencias en Valladolid

ICAL - La jornada cuenta con la participación del psicólogo y experto de reconocido prestigio en este modelo Vicenç Rullán

Dos nuevos centros por provincia, 18 en total, se incorporaron este curso 2018-2019 al modelo de prácticas restaurativas del Plan antiacoso y por el buen trato, entre las actuaciones del denominado programa PAR, que se inicio en 2017-2018 con nueve, con lo que son ya 27 los colegios de Castilla y León que desarrollan proyectos.

Docentes de estos 27 centros educativos de Castilla y León que están implantando estas herramientas para prevenir, detectar y resolver las situaciones de conflicto para mejorar la convivencia y reforzar los vínculos afectivos entre las personas afectadas por estas situaciones, acudieron hoy en el CFIE de Valladolid a una jornada de formación y sensibilización sobre el modelo de prácticas restaurativas, en el que también participó el director general de Política Educativa Escolar, Miguel Vega.

La jornada contó con la participación del psicólogo y experto de reconocido prestigio en este modelo Vicenç Rullán, quien dirigió este encuentro, en el que además de impartir una formación básica, se conocieron las experiencias que ya están desarrollando los centros que iniciaron el modelo el pasado curso, propiciando, con ello, que los docentes asistentes a la jornada conozcan y analicen los proyectos en marcha y elaboren propuestas concretas.

El director general de Política Educativa Escolar subrayó la importancia que está teniendo la implementación del modelo de prácticas restaurativas que persiguen reforzar el marco colectivo, el grupo, y manejar el conflicto y las tensiones reparando el daño y forjando relaciones. Por ello, las prácticas restaurativas son modelo tanto, en el ámbito colectivo, para la mejora de la convivencia, como para llevar a cabo, en el marco de la lucha contra el acoso, las actuaciones que procedan con el alumnado agresor, mediante el desarrollo de programas de mejora de la competencia personal a través de un acuerdo educativo, en el que puede participar la familia del alumno agresor, con el objetivo de modificar su comportamiento para facilitar el respeto a sus compañeros y la adecuada integración en el grupo-clase.

Precisamente, el pasado 16 de noviembre, el consejero de Educación, Fernando Rey, presentó el Informe de la Convivencia Escolar en Castilla y León del curso 2017-2018 ante el Observatorio de la Comunidad, donde destacó que los centros educativos expresan "un alto grado de satisfacción" con el trabajo desarrollado en materia de mejora de la convivencia en las aulas. No obstante, como el consejero indicó “cada uno de nuestros alumnos cuenta y una sola situación de acoso es suficiente para poner en marcha todos los mecanismos que estén a nuestro alcance y abordarla”.

En este sentido, las prácticas restaurativas abren la posibilidad de un nuevo modelo de lucha contra el acoso escolar sobre el que, entre otros aspectos, articular la reeducación del alumnado acosador como paradigma del manejo del conflicto como oportunidad de aprendizaje, de reconocimiento de la responsabilidad de los agresores y de reparación de las víctimas en un marco colectivo de participación, apoyo y protección.

Las prácticas restaurativas promueven un cambio en la cultura de la actuación ante el conflicto, como vía de ordenación de la convivencia en los centros; proponiendo e impulsando, más allá de la vía sancionadora, la reparación y la asunción de responsabilidad, no solo en relación con los hechos sino, muy especialmente, con respecto a la búsqueda de soluciones.

El punto de partida de las prácticas restaurativas es que el alumnado será más feliz, más cooperativo, y así su rendimiento académico será mayor y tendrán más probabilidades de hacer cambios positivos en su comportamiento cuando aquellos que están en posiciones de autoridad hacen las cosas con ellos, en lugar de a o para ellos. El planteamiento, por tanto, va más allá del simple enfoque intervencionista para integrar los principios y valores restaurativos en los centros, se trata de desarrollar un nuevo modelo relacional que implica un cambio de paradigma en el modelo de convivencia escolar.

De esta forma, se busca mejorar la comprensión entre las partes, reparar y restablecer las relaciones, concediendo a las víctimas y al grupo un papel clave en la resolución del conflicto y centrándose en mejorar la situación y en los objetivos de futuro, más que en buscar culpables y culpabilidades en el pasado.

Así, se supera el modelo punitivo mediante un nuevo modelo de gestión de los conflictos que implica un cambio más amplio ya que afecta a la mejora de otros procesos ya en funcionamiento, como los de mediación o acuerdo reeducativo, y que, en definitiva, pueden suponer un importante cambio de enfoque en materia de convivencia.

En este sentido, las prácticas restaurativas suponen un cambio de mentalidad, convirtiéndose en una propuesta que se suma a todas las actuaciones que en materia de convivencia escolar se vienen llevando a cabo en Castilla y León.